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España es el país de la Unión Europea en el que el término fijo de la factura de la luz tiene mayor peso

LA PARTE FIJA EN UN RECIBO MEDIO ESPAÑOL ES DEL 4O%

La Unión Española Fotovoltaica (UNEF) ha revelado en un nuevo informe que el término fijo de la factura de la luz en España es un 80% más caro que en los países de nuestro entorno. Un hecho que supone que el coste del término fijo o de potencia contratada del recibo de la luz esté sobredimensionado y lastre el ahorro y la eficiencia energética, las energías renovables y al vehículo eléctrico.

El informe señala al Gobierno como responsable directo de esta situación, dado que la factura de la luz estructura su precio en dos partes: una fija dependiente del ejecutivo, y otra variable marcada por el valor del mercado y diversos factores como la temperatura ambiente o los hábitos de consumo del cliente.

La mejor manera de apreciar la sobredimensión del precio de la energía en España es comparando su factura con la de los países de su entorno. El peso de la parte fija de la factura en España es el mayor de todos los miembros de la Unión Europea, siendo 12 puntos superior al inmediatamente inferior (Italia). Unas cifras que evidencian un sobrecoste de casi el doble de la media de los países analizados, con 17 puntos más que el resto.

Según diferentes asociaciones del ámbito del ahorro y otros sectores, esta situación sitúa a España en desventaja en relactiión a los países de su entorno, donde la media de la parte fija es de un 22%, lo que seguramente traiga consecuencias para la población, como el empobrecimiento de los más vulnerables, el desincentivo del ahorro y eficiencia energética y la aparición de una barrera para la penetración de la movilidad eléctrica. apuestas clave de la política energética de la UE y de España.

Por ejemplo, la carga de un vehículo eléctrico, que requiere de instalaciones que consumen una gran cantidad de energía en periodos cortos de tiempo, no se ve incentivada por este tipo de factura de luz ya que, lo que necesitan son potencias contratadas elevadas para consumo rápido en poco tiempo y no un consumo constante espaciado en el tiempo.

El actual reparto entre los términos fijo y variable de la factura de la luz actual es consecuencia de sucesivas subidas del término fijo o de potencia que se produjeron entre 2012 y 2015. El objetivo en aquel momento de dichas subidas y el precio desmedido en comparación con el resto de Europa fue mero afán recaudatorio, aumentando los ingresos fijos del sistema para disminuir el déficit de tarifa, y la voluntad de frenar el desarrollo del autoconsumo.

Desde Opengy confiamos en que la cordura vuelva a imponerse, dejando el termino fijo en niveles adecuados, al igual que se hizo con la derogación del peaje al autoconsumo.